Oye. Escúchame bien. Te guste o no, soy un espejo de agua para tí y tú uno para mí.
Te reflejas en mí. Me proyecto en tí.
Me gusta tu vida. Me gustaría que la mía modulase mi voz hasta que tenga la calidez de la tuya. Sólo tengo que acostumbrarme a mis pies y a bailar sobre brasas calientes....
Sé que yo también te causo curiosidad, como las chucherías de colección que llenan tus espacios.
Mis pasos de baile te sorprenden y te hacen reir; quizás activar el círculo vital que recorres.
Escúchame bien coleccionsta de éter. Los espejos de agua se evaporan. Para eso son. O para mirarse y luego beberse. Me guste o no.
Y yo, soy de agua de montaña, un poco tóxica tal vez.
Lo único que no me imaginaba era que tú seas mate de datura.



