viernes, mayo 26, 2006

Mal de viernes

La Tristeza es buena compañera, al menos para mí.
Cuando el gentío que pulula alrededor me absorbe la energía
y no puedo volver al mundo paralelo en que habito
siento que me hundo, con un cuerpo de plata en un lago inmenso.

Tristeza me empuja más. Me obliga a tocar el fondo lodoso
y solo así puedo impulsarme fuera del agua.

Pero, si no tuviese la escafandra hecha por Música quizás ya no volvería a respirar.
Aspiro hondo. ¿Pueden las notas entrar por mis pulmones?
Doy fe de que sí.
Me seco al sol. Y sigo.

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jueves, mayo 18, 2006

La luna unplugged

Esta noche no quiero pensar
ni siquiera pensar en que no quiero pensar.
Solo deseo salir de mi piel
y dejar que mi alter ego disfrute del frío de la noche
mientras escucha a las viscachas charlar.

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sábado, mayo 06, 2006

La telaraña

Estaba tranquila, incluso feliz.
De pronto tuve la fría conciencia de estar parada sobre la precaria telaraña de mi equilibrio.
Sin araña y sin moscas, solo yo, parada allí: sobre el vacío contenido en una hermosa bóveda cálida y roja.
Los hilos están tejidos por mis interacciones, por cosas que controlo y cosas que no.
Cuando se encendío la luz me dí cuenta que muchos hilos estaban sueltos, o viejos, o a punto de romperse. Las manos no me alcanzan y ahora escribo agarrando tantos hilos como puedo. Intento reparar algunos sin soltar los que tengo asidos; reestablecer aunque sea un poco mi pasado estado.
Solo sé que no puedo dejarme caer.
.
No puedo dejarme caer.
.
Se que entré a otra etapa de mi vida.
.............. Con los ojos abiertos.
...Y la conciencia bien encendida.

Estaba tranquila.

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jueves, abril 13, 2006

Mono no aware

Tengo un agujero dentro.
No sé decir exactamente donde, pero lo tengo.
No es frío como un pozo ni caliente como un agujero negro.
Sólo está ahí, adentro.
Marengo y difuso
Y aunque no me impide vivir, me llena la sangre de una tibia melancolía
Su efecto se extiende por mis venas y me hace sentir como si hubiera perdido algo que realmente nunca tuve derecho a poseer.
Emite vacío y dentro acoge a una espiral de tiempo.

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domingo, marzo 26, 2006

Espejos robados

Oye. Escúchame bien. Te guste o no, soy un espejo de agua para tí y tú uno para mí.
Te reflejas en mí. Me proyecto en tí.
Me gusta tu vida. Me gustaría que la mía modulase mi voz hasta que tenga la calidez de la tuya. Sólo tengo que acostumbrarme a mis pies y a bailar sobre brasas calientes....
Sé que yo también te causo curiosidad, como las chucherías de colección que llenan tus espacios.
Mis pasos de baile te sorprenden y te hacen reir; quizás activar el círculo vital que recorres.
Escúchame bien coleccionsta de éter. Los espejos de agua se evaporan. Para eso son. O para mirarse y luego beberse. Me guste o no.
Y yo, soy de agua de montaña, un poco tóxica tal vez.
Lo único que no me imaginaba era que tú seas mate de datura.

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Murmullo

Parece Macondo. Llueve
.............................llueve
.........................llueve
.............................llueve.
Anoche me bañé y hasta ahora no se me seca el cabello.
Las sábanas están húmedas. El pan está húmedo.
La música está húmeda.
El camino está lodoso y amenaza con abrazar a los incautos vehículos que osen atravesarlo.
Llueve. Y el sonido de la lluvia sobre las hojas de los árboles llena la atmósfera.
...Llueve. Y estoy donde quería estar,
en una húmeda burbuja de paz.

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martes, marzo 14, 2006

Hoy no

Pucha qué ganas de viajar.
De sumergirme en la selva, de olerla.

Pucha ¡qué ganas de verla!
De ser por un instante parte de ella.
Qué ganas de dejarme abrazar por la humedad bochornosa que exhalan los árboles.
Pucha. Qué ganas de ser tierra, hoja, humus.

http://www.sernap.gov.bo/madidi/
http://www.nationalgeographic.com/ngm/0003/madidi/gallery06.html
http://cajondeprensa.blogspot.com/2005/11/madidi-blues.html

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jueves, marzo 09, 2006

Ciclo

Pongo mis fichas sobre el tablero
Pienso.
Pienso.
Hago mi jugada. La mejor posible.
Respiro aliviada.
Sonrío.
Parece que la estrategia está bien pensada.
De pronto la vida suelta una carcajada franca y loca:
¡Te equivocaste de juego!

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jueves, marzo 02, 2006

Canto embrujado

Me fascinaba. Me fascinó. Y por eso me dejé enlazar. De rato en rato me envuelve y me dejo acariciar. Bato mis alas y él bate las suyas. Me azuza el deseo de volar. Ya. Ya.
Aunque quizás un poco como Icaro: quizás sin futuro. Sin embargo, solo sé que deseo partir.
Verlo todos los días es pura gula. Me embuja verlo hablar, mirar. Y, ahora, verlo todos los días es inevitable. Deseo partir pronto, para tenerlo cerca, para tenerlo lejos.
La psicóloga de mi hermana dice que se llama histeria.
La lunática de mi interior me dice que se llama prisión.

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martes, febrero 07, 2006

Mientras duermes

El gato negro saltó de la casa de piedra. Era hermoso, con toques plateados en el pelaje. Sólo lo vi caer como un chorro de mercurio de la enredadera de la pared. Atravesó la calle, ágil, ligero. Fluyó. Dió un salto, se impulsó en la verticalidad de la pared y se quedó mirándome desde arriba.

En eso cayó la llave desde el segundo piso, él desapareció y yo entré en la casa.

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domingo, febrero 05, 2006

Trabajo de Verano

Llegué a casa sin botas, sin mochila y sin el último disco de Sabina. Todo se quedó en Lima, en pasadas sucesivas por esa frenética ciudad. No imaginé que la primera impresión de repulsión al sucio asfalto se fuera a transformar luego en un deseo de quedarme, de dedicarme a volar parapente, de dormir en el sonido del mar.
Lima era sólo una parada, no un destino ni un sitio, pero terminó siendolo al calor de una fogata, en una casa cercada en la playa.

El trovador bipolar, el guitarrista doctor en química, el rengo con pinta de cocainomano, la mujer de bellos ojos y heridas profundas, las poodles que se masturbaban enloqueciendo al hiperactivo pastor alemán fueron mi tribu.
Personajes inasibles que coexistian en el container: la hija gótica de eternas pesadillas, una futura periodista cusqueña, la niña italo-china.
Y sombras cercanas: la chola que quería ser espía, el hermano de ojos seductores y su novio el taxista.

Todavia no entiendo cómo terminé de musa por allí. Supongo que fue recorriendo la linealidad del tiempo, me paré en un punto de la cinta de Moebius y al otro lado estaban estos maravillosos rolling stones de medio siglo.
Ahora comprendo por qué el oficio de musa paga tan bien: solo los locos buscan musas. Sólo los locos contagian vida.

Las botas llegaron antes que yo, la mochila después y el disco espera a que lo busque.

Y si bien estoy con más lagunas mentales que antes, recobré valentía en ese eterno instante de tiempo que me atravesó. Tengo la impresión de que el tiempo me poseyó antes de seguir su alocado curso, y no al revés.

Ahora retomo el estudio, y aunque no se dónde me llevarán los sueños, solo deseo seguir el instinto de mis botas que infaliblemente me llevan a universos paralelos llenos de calidez.

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